Aben Aire

Aben-Aire fue uno de los capitanes más destacados del Califa de Córdoba, Abderramán III, quien le nombró valí (gobernador) de Sarakusta (Zaragoza) en el año 917.

Sarakusta Albaida (La Blanca), conocida así por el uso de cal y alabastro sus construcciones se encontraba entre las ciudades levantadas contra el Califato en una época de frecuentes guerras interiores y tal vez como premio por su participación le fue otorgado el gobierno una vez pacificada.

Calle Aben Aire

Calle peatonal casi escondida junto a la Avenida Cesar Augusto y Calle Predicadores formada esencialmente de edificios de viviendas y que conecta la calle Escobar con la Avenida CesarAugusto.

Torre de la Zuda

El acertado gobierno de Aben Aire, tolerante con judíos y cristianos, y las importantes mejoras urbanísticas, crearon fama y el aprecio de la ciudadanía fue tal, que cuando la ciudad pasó a manos de los cristianos le dedicarían una calle denominada vulgarmente de Bonaire o Buenaire.

Se le atribuye también la edificación del Real Palacio de la Zuda (Zuda, Azuda o Sudda) alcázar musulmán en el que se encontraba el gobierno hasta que los gobernadores árabes trasladaron sus residencias oficiales a la actual Aljafería. La torre del homenaje totalmente reconstruida en el siglo XVI, que se asiente sobre una de las torres de la muralla y actualmente alberga una oficina municipal de turismo.

Tomás Zumalacárregui

Situada entre el paseo de Sagasta y la avenida de Goya.
Zumalacárregui era guipuzcoano, nacido el 29 de diciembre de 1788, murió el 24 de junio de 1835.

Con veinte años ya tomó parte en la defensa de Zaragoza con el batallón Ligero de los
Voluntarios de Aragón. Fue hecho prisionero al capitular la ciudad en 1809, se evadió e ingresó en
la guerrilla. Posteriormente, del lado carlista, llegó a Mariscal de Campo. Murió en Cegama
(Guipúzcoa), en su casa natal, el 24 de junio de 1835 a consecuencia de una bala recibida en el
sitio de Bilbao.

José Zamoray

Llamada anteriormente del Candil y situada en el centro histórico de la
ciudad, entre las calles de Ramón de Pignatelli y de Mariano Cerezo, desarrollándose en sus
alrededores los combates contra las tropas imperiales francesas. José Zamoray era labrador,
parroquiano de San Pablo, participó en el pronunciamiento del 24 de mayo de 1808. Combatió
como comandante al frente de la Compañía de Paisanos de su misma parroquia en la defensa del
convento de Santa Engracia, destacando en las jornadas del 2 de julio y del 4 de agosto de 1808.
Formó parte también de la Junta de Capitulación. Igualmente fue un personaje destacado en el
levantamiento constitucional de 1820 que desembocó en el trienio liberal, fue encarcelado al
finalizar este periodo, en 1823 con la vuelta del absolutismo, y junto a otros liberales de la ciudad
consiguió el indulto real en 1828, por petición expresa del marqués de Lazán.

Barón de Warsage

Se encuentra, al igual que la de Antonio Sangenís en el barrio de
las Delicias, entre la de Monpeón Motos y la de Santa Teresita, sin ninguna relación el entorno
con el personaje que le da nombre. José de L´Hotellerie y Fernández de Heredia nació en
Calatayud en 1756. Como capitán de las Guardias Wallonas organizó las Brigadas de Vanguardia
del Ejército de Aragón, defendiendo la fábrica de pólvora de Villafeliche y la zona de los ríos
Jalón y Jiloca. Fue defensor también de Zaragoza y ascendido a general de los Reales Ejércitos
murió casi al término del segundo sitio, el 18 de febrero de 1809, como consecuencia de una bala
de cañón que le impactó en la pierna cuando se encontraba defendiendo el Puente de Piedra. Sus
restos se hallan en la zaragozana iglesia de San Pablo.

Pedro Villacampa

Llamada anteriormente del Tejar y situada en el barrio del Arrabal
entre la plaza de San Gregorio y la calle del Sobrarbe. Pedro Villacampa nació en Laguarta (Huesca), el 10 de mayo de 1776. Como jefe de los Voluntarios de Huesca vino a Zaragoza, para
auxiliar a la ciudad, desde Palma de Mallorca el 8 de agosto de 1808. Destacó durante el segundo
sitio en la defensa de la parroquia de Altabás y del convento de Santa Mónica, recibiendo por
estos hechos el cargo de brigadier. La Junta Central Suprema lo nombró Mariscal de Campo,
llegando a desempeñar numerosos cargos. Murió el 27 de diciembre de 1854, a los 78 años y fue
enterrado en la Basílica de Atocha en Madrid